Thursday, April 03, 2008

Nacido el 2 de Abril...de 1982


A mí, el feriado, me encuentra trabajando. En mi feriado, las noticias más importantes del periódico de mayor tirada nacional, nada tienen que ver con la guerra inútil que tanto nos perjudicó y marcó. Esto se debe a que soy un exiliado. Un auto-exiliado, un exiliado voluntario y por motivos particulares y personales. Pero nací ese día, el que hoy se considera feriado y que recuerda esa guerra infame. Es por esta razón, que me parece estar legitimado para dar mi opinión sobre ella y la repercusión que tuvo a lo largo de nuestra historia.

No me quiero referir solamente a las pérdidas humanas, -a pesar de ser lo mas importante, significativo y doloroso de todas las guerras- sino también a la imagen de nación y país que nos ha dejado en el mundo a raíz de ésta. La imagen, a simple vista, puede parecer no importar demasiado, pero la imagen echada a perder por el capricho de un gobierno ilegítimo puede llegar a marcar el destino de un país y tildarlo, en este caso particular, como no-serio e incivilizado.

La Argentina, que todavía por aquella época contaba con cierta imagen de credibilidad por ser considerado un país pacífico, (en 1982 habían pasado 112 años desde la última guerra en que participó) con un alto nivel cultural y avanzado, considerando los demás países de latinoamérica (a pesar de los sucesivos y sangrantes gobiernos de facto) terminó echando a perder su oportunidad-país. Con un gobierno militar ya debilitado y agónico que tiró de sus últimos cartuchos con la dichosa guerra y su efecto populista (que dio resultado), Argentina, tuvo la oportunidad de convertirse en el país que nunca fue, y que según los recientes hechos que acaecieron allí, en el que nunca va a llegar a ser. No aprendimos de nuestra historia. Después de la guerra, última oportunidad de emprender el proyecto de un país como una unidad de Pueblo y Nación, volvimos a cultivar nuestro espíritu individualista e insubordinado y a otorgar la pésima imagen de un país desconfiable e inseguro. Logramos solamente estar unidos en los logros populares y deportivos y seguimos dominados por una conducción política irresponsable, lamentable, orgullosa y nada autocrítica con sí misma que se niega a aceptar que está ya obsoleta. Profesamos una constante admiración por los demás países, a los que nunca lograremos parecernos sino intentamos aplicar las cualidades que admiramos de los demás en nosotros mismos y en nuestro propio territorio.

Hoy, a 26 años de ese día infeliz que conmemoramos entre cortes de ruta y orgulloso gobierno, Argentina vuelve a perder su oportunidad-país. Con casi 5 años consecutivos de constante crecimiento, con todo el futuro por delante para emprender un objetivo común como Nación y poner en marcha el desarrollo -al fin- de nuestro país, lo echamos a perder, otra vez, por un capricho. Esta vez un capricho de 2 bandos, el político y rural. Dos bandos que se pelean como niños mientras un país se derrumba y no para de mostrar su cara más horrorosa al resto del mundo mundial. Y yo, mientras, sigo cumpliendo años en la misma fecha "patria" pero en un país que no me vio nacer, escuchando los lamentos de mis nuevos con-ciudadanos acerca del país que pudo ser pero que nunca fue.

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