Se acaba de morir el último de los Giachetti. En un pequeño homenaje al viejo, recordemos un poco de la historia común de todos ellos.
Los Giachetti, familia compuesta de 5 hermanos y sus respectivos padres, llegan a Argentina alrededor del año 1934 de la provincia de Bari, al sur de Italia. Luego de un largo viaje en Barco al nuevo y prometedor mundo dejando atrás la pobreza extrema que se vivía en Europa, llegan a la Buenos Aires. Se instalan, como muchos inmigrantes en algún conventillo del barrio de Pompeya. Allí, la mayor de los hermanos y la única mujer, Carolina Giachetti, se encarga de cuidar a los hermanos menores, cumpliendo el rol de mujer que le correspondía en esa época, limpiandolos, cuidandolos y por supuesto, no pudiendo estudiar ni nada que se le pareciese, porque como es sabido, en esa época, la mujer debía estar en la cocina y al servicio de los hombres de la familia. Carolina Giachetti, mi abuela, empieza a ser cortejada por un gallego simpaticón, que se llamaba Joaquín Barreiro, mi abuelo. Los hermanos, como buenos italianos que son, se aprovechan del gallego a costa de la relación con su hermana. Estos simpáticos hermanos se llamaban: Vito, Francisco, Nardi y el que acaba de morir, Guido. Mi abuela termina casandose con el gallego, aparece mi madre: Susana Barreiro Giachetti. Por los Giachetti pasan varios negocios: Fabrica de Armas (Mahely) en la que todos son socios y trabajadores. A algunos les va mejor que otros, algunos son más vivos que los otros. Primero muere Francisco, dejando dos hijos Jorgito (paradero desconocido) y Antonella (actualmente por Suiza a punto de casarse con un suizo) y con bastante dinero. Luego le toca a Nardi, que muere enojado con mi abuela y mi madre, por problemas de dinero y participaciones en negocios varios. Nardi deja a su segunda esposa, MEME, y a tres hijos: Ernesto, Leonardo y Alfredo. Luego le toca el turno a mi abuela, la mayor de todos. Muere por un principio de cáncer, yo ya estaba en Europa y no la pude ver. Fue duro. Carolina tiene una hija: Susana, mi mamá. Luego el turno es de Vito, que se muda a San Martín de los Andes cuando ni siquiera era una ciudad, tiene dos hijos: Haydeé y Víctor, los cuales terminan mudandose a su lado. Ironico, el viejo queriendo escapar y ellos yendose detrás. El viejo se murió pensando que mi abuela estaba viva. No se lo dijeron por estar muy delicado de salud, un cáncer también. Y lamentablmente, hoy le llegó el turno al último de los Giacetti italianos originales: Guido Giachetti. Fue el más bueno de todos, murió pobre y un poco solo. Siempre positivo y activo, no paró de trabajar hasta los 86 años que creo que tenía. Los cumplió el día del casamiento de Carolina Amoedo, mi hermana, le hicieron una torta, se emocionó, bailó y hasta se emborrachó. Se quedó a dormir en el sillón de mi casa. Tuvo dos hijos: Leo Giachetti, que vive en Miami, y supongo ya se habrá enterado a esta altura de lo de su papá y Guidito, vagoneta y cachafaz que siempre vivió al viejo y de su viejo. Ahora ya se fué. Ya se acabó la dinastía Giachetti original. El último de los Giachetti murió. Siempre me decía que quería volver a Italia, aunque ni se acordara como se llamaba su pueblo, ya que era muy chiquitín cuando vino, pero el mentía que sí. Decía que una vez se cayó al Mar y se salvó de puro milagro, que un hermano lo salvó. Tenía mil historias, siempre buen humor y le caía bien a todo el mundo. Hoy Guidito Giachetti murió. Debe andar por Bari, dandose una vuelta, reuniendose con sus hermanos. Un abrazo desde acá. Este escrito, un pequeño homenaje para vos.
Friday, September 14, 2007
Sunday, September 02, 2007
Crónicas del Turno de Noche

Hacía tiempo que me venía dando vueltas por la cabeza la idea de escribir sobre las particularidades de este turno que me tocó vivir, hasta ahora, por unos dos meses y medio y que en Australia (según un cliente de allí) le llaman el Grave Shift (turno de la muerte, o algo así vendría a ser).
Las anécdotas son muchas y muy variadas, y supongo que la razón por la que por fin me senté a las 4 y 20 A.M a escribir del día 3 de Sept. de 2007, es porque ya sé que me voy. Sí, el día 30 de Agosto, me pasé por el hotel, luego de unas minis vacaciones y escupí todo. Dije que el turno de la noche estaba empezando a matarme de a poquito, que los ultimos turnos fueron asesinos (9 noches seguidas trabajando) que no pude ver casi a mi mamá que había venido más de un mes a visitarme, que estaba como zombie todo el día, que no podía descansar bien, que veía mi vida pasar...vamos, que le achaqué al pobre dicho turno casi la totalidad de mis problemas actuales.
El jefe de recepción (un naboleti de 24 años) se lo tomó bien, hizo como que me entendía, y me ofreció seguir en el hotel. Yo muy educadamente, le dije que se lo meta bien en el orto. Que él, sus notas ofensivas, sus quites de dinero de nuestras propinas por errores nuestros, sus reunioncitas para darnos más trabajo que a el le corresponde, sus chistes de mierda, su barbita de tres días y su acentito gallego se vayan bien a la concha de su hermana. Eso sí, con todo el respeto del mundo se lo dije. Luego, con un peso quitado de encima, tuve que volver ese mismo día a la noche. Pensé que la noche a partir de ahora, sabiendo que te vas, ib a a ser distinta para bien. Pero es para mal. Ahora la desesperación es doble, ya que estás metido de noche en una recepción, pero bajo tu voluntad. O sea, yo ya dije que me voy, pero por el puto preaviso de mierda (hay que dar 15 dias si o si, sino te quitan dinero) me tengo que quedar, bajo mi voluntad aca en la recepción.
Pero bueno, vamos a la parte divertida de todo esto. En verdad, no existe parte divertida. A la noche todo es una mierda, ves la gente pasar toda borracha y divertida, ves pasar parejas muy felices que vienen a un fin de semana romántico a la encantadora Ciudad de Madrid, ves familias enteras con niños cagones y hijas increíbles, ves gente de todo el mundo, de todo tipo y color. Nada de esto es divertido, pero te lo empieza a parecer. Te tiene que parecer divertido, porque sino la noche se transforma más en un sufrimiento que no cesa más que en un trabajo. Por lo que ves divertidas, cosas que no lo son. Te hacés amigo de gente que no te harías, sino fuera por la noche. Supongo que todos tenemos esa necesidad de adaptarnos al habitat en el que vivimos, y esa fue mi manera. Tomarmelo todo con cierto humor, el poco que puedas acumular durante tu corta vida durante el día, ya que se reduce a casi nula. Me hago amigo del que me trae la ropa de la lavandería (un rumano que aprovecha a hacer rápido su trabajo para irse corriendo a la calle montera, especialmente conocida por alojar a una multitud de señoritas de mala vida que dan buena vida a los que estén dispuestos a pagar unos euros). Le hago bromas, le invento cosas. Lo vuelvo loco. El rumano, en vez de odiarme, me adora. No hace más que quedarse mucho tiempo hablando conmigo -algunas veces una hora- charlando sobre nada. Porque nuestras vidas son nada. Pero tenemos algo en común: somos los dos nocturnos. Por lo tanto hablamos de lo que hablan los nocturnos: nada. La verdad que en este tiempo, se convirtió en un verdadero compañero, al cual ahora mismo que está de vacaciones, hay que admitir que se le extraña un poquito. Con el rumano tuvimos muchas charlas, a saber: si están mejores las argentinas o las rumanas, (el opina que nadie folla mejor que ellas y yo le digo que las nuestras son mas lindas y más cariñosas) me dice que Rumania es mejor que Argentina en el futbol (tema en el que decide callarse al instante dada la conocida superioridad de un pais sobre otro), me da paginas porno gratuitas (y yo le doy a el), discutimos sobre si las Indias en verdad están buenas o no, le digo que se cambie la camiseta que lleva ya que tiene mucho olor y muchas cosas más.
También está el chileno, ahora desaparecido. El chileno es un personaje muy particular. Es un pibe chileno, que tiene una ceja teñida de verde. O no que es raro? si que lo es, imaginense ya empezar el relato con esto. Los dejo de piedra. En verdad el chileno es todo corazón. Fuera de las obvias disputas que puedan surgir entre un argentino y un chileno, es todo corazón. Trabaja como una bestia, no tiene papeles, quiere estudiar cine y esta con su novia acá, lejos de su familia. Trabaja repartiendo la bollería (facturas). Pero ahora el hotel decidió comprar congeladas las facturas y hacerlas en el horno del hotel. La verdad que no tienen comparación, las congelas recién horneaditas no tienen con que darle a las que trae el chileno. Pero el chileno era el chileno, y era mi otro compañero nocturno, y que ahora por ahorrar unos centimos de euro y cargar con más trabajo a la de desayunos (total se le paga el mismo sueldo) me lo sacaron. Ya no viene más, porque ya no piden más. La noche cada vez se vuelve más solitaria, y los pocos amigos que se hacen, se van.
Supongo que todos tenemos la irresistible tentación de escribir y describir nuestros pequeños mundos internos. Nosotros queremos ser parte del mundo, queremos estar en las noticias, en esos números que supuestamente nos representan y que nos vemos identificados (estadisticas). Aunque yo me niego a pensar que soy un número. Me niego a pertenecer a la tasa de jovenes sin casa en españa, me niego a engrosar la cantidad de argentinos que se fueron de su país para probar suerte en otro totalmente desconocido, me niego a ser uno más. Me niego y nos negamos. Pero muchas veces no hacemos nada al respecto, cosa que me parece mal. Tampoco digo que yo haga mucho, pero creo que siempre podemos empezar por hacer algo. Algo como escribir cosas en un blog. Se que no salvo a nadie, se que no mejoro el mundo, se que la mayoría de lo que pongo no es nada útil para nadie...Pero por lo menos lo escribo, para que lo lea alguien y le parezca entretenido (se que lo vas a leer VC) y que me ponga un lindo comentario. Se que tambien lo hago por mí, para verlo dentro de un tiempo y me pueda acordar de aquel chileno de ceja verde, del rumano excitado y lo dura que fue la noche. Pero dicen que de todo se aprende, que todo te deja algo y yo lo pienso así. Pienso que superar etapas es lo más lindo de la vida, ir quemando viejas experiencias para embarcarte en nuevas y arriesgadas, a pesar de las opiniones desencontradas de tus amigos o familiares más dispares. La vida es divertida, alegre y no hay que parar de vivirla y gozarla. De esta temporada me llevo esto, unas anecdotas, un par de notas en mi blog abandonado, un dinero digamos razonable, algún que otro ligue, unas risas, alguna situación vergonzosa y algunas cosas más que me las guardo para mí.
Entre las anecdotas se puede contar así por encima: en el día del orgullo gay, un italiano que era por supuesto gay, y hablaba perfecto español, le pregunté: como es que sabés español? me dijo que su padre era mexicano y que el había nacido allí. Inmediatamente despues, sacó su lengua la sacudió como chupando y me dijo: "es que soy muy bueno con la lengua. querés probar" situación vergonzosa. Cara colorada al instante. // Un día, en el mostrador, y para deleite de mis dos compañeras recepcionistas que todavía no habían dejado el turno, vinieron unas niñas a pedir precios de habitación. Tendrian unos 19 años o así. Les dije los precios, y me pidieron unas piruletas (chupetines). Se los dí, y les dije en broma: "acá tienen, pero para despues de comer, ta?" se fueron entre risas, y al cabo de dos minutos vuelven: "nos das tu telefono, guapo?" // Tambien el orgullo gay, tres lesbianas que se hospedaban llegaron de fiesta. No consiguieron nada, por lo que estaban particularmente calientes. Me ofrecieron subir a la habitacion, para que duerma con las tres. La verdad que dos de ellas estaban muy bien. No pude subir, obviamente, por algo soy recepcionista, porque tengo que quedarme en la recepción. Las chicas se subieron en el ascensor, gritando "que yo no me entere que ese recepcionista pasa hambre" // bueno, luego hay más, por ahi no tan divertidos, o sí, pero no se me ocurre contarlos de manera divertida. Tampoco soy escritor. Ademas estoy cansado de teclear, y tengo que hacer el cierre todavia y ya son casi las cinco.
Asi que esta es una despedida. Un pequeño homenaje al turno de noche. Aquel que irrumpió con fuerza durante una temporada de mi vida. Chau turno de noche, espero no volver a verte. Encantado de conocerte.
Las anécdotas son muchas y muy variadas, y supongo que la razón por la que por fin me senté a las 4 y 20 A.M a escribir del día 3 de Sept. de 2007, es porque ya sé que me voy. Sí, el día 30 de Agosto, me pasé por el hotel, luego de unas minis vacaciones y escupí todo. Dije que el turno de la noche estaba empezando a matarme de a poquito, que los ultimos turnos fueron asesinos (9 noches seguidas trabajando) que no pude ver casi a mi mamá que había venido más de un mes a visitarme, que estaba como zombie todo el día, que no podía descansar bien, que veía mi vida pasar...vamos, que le achaqué al pobre dicho turno casi la totalidad de mis problemas actuales.
El jefe de recepción (un naboleti de 24 años) se lo tomó bien, hizo como que me entendía, y me ofreció seguir en el hotel. Yo muy educadamente, le dije que se lo meta bien en el orto. Que él, sus notas ofensivas, sus quites de dinero de nuestras propinas por errores nuestros, sus reunioncitas para darnos más trabajo que a el le corresponde, sus chistes de mierda, su barbita de tres días y su acentito gallego se vayan bien a la concha de su hermana. Eso sí, con todo el respeto del mundo se lo dije. Luego, con un peso quitado de encima, tuve que volver ese mismo día a la noche. Pensé que la noche a partir de ahora, sabiendo que te vas, ib a a ser distinta para bien. Pero es para mal. Ahora la desesperación es doble, ya que estás metido de noche en una recepción, pero bajo tu voluntad. O sea, yo ya dije que me voy, pero por el puto preaviso de mierda (hay que dar 15 dias si o si, sino te quitan dinero) me tengo que quedar, bajo mi voluntad aca en la recepción.
Pero bueno, vamos a la parte divertida de todo esto. En verdad, no existe parte divertida. A la noche todo es una mierda, ves la gente pasar toda borracha y divertida, ves pasar parejas muy felices que vienen a un fin de semana romántico a la encantadora Ciudad de Madrid, ves familias enteras con niños cagones y hijas increíbles, ves gente de todo el mundo, de todo tipo y color. Nada de esto es divertido, pero te lo empieza a parecer. Te tiene que parecer divertido, porque sino la noche se transforma más en un sufrimiento que no cesa más que en un trabajo. Por lo que ves divertidas, cosas que no lo son. Te hacés amigo de gente que no te harías, sino fuera por la noche. Supongo que todos tenemos esa necesidad de adaptarnos al habitat en el que vivimos, y esa fue mi manera. Tomarmelo todo con cierto humor, el poco que puedas acumular durante tu corta vida durante el día, ya que se reduce a casi nula. Me hago amigo del que me trae la ropa de la lavandería (un rumano que aprovecha a hacer rápido su trabajo para irse corriendo a la calle montera, especialmente conocida por alojar a una multitud de señoritas de mala vida que dan buena vida a los que estén dispuestos a pagar unos euros). Le hago bromas, le invento cosas. Lo vuelvo loco. El rumano, en vez de odiarme, me adora. No hace más que quedarse mucho tiempo hablando conmigo -algunas veces una hora- charlando sobre nada. Porque nuestras vidas son nada. Pero tenemos algo en común: somos los dos nocturnos. Por lo tanto hablamos de lo que hablan los nocturnos: nada. La verdad que en este tiempo, se convirtió en un verdadero compañero, al cual ahora mismo que está de vacaciones, hay que admitir que se le extraña un poquito. Con el rumano tuvimos muchas charlas, a saber: si están mejores las argentinas o las rumanas, (el opina que nadie folla mejor que ellas y yo le digo que las nuestras son mas lindas y más cariñosas) me dice que Rumania es mejor que Argentina en el futbol (tema en el que decide callarse al instante dada la conocida superioridad de un pais sobre otro), me da paginas porno gratuitas (y yo le doy a el), discutimos sobre si las Indias en verdad están buenas o no, le digo que se cambie la camiseta que lleva ya que tiene mucho olor y muchas cosas más.
También está el chileno, ahora desaparecido. El chileno es un personaje muy particular. Es un pibe chileno, que tiene una ceja teñida de verde. O no que es raro? si que lo es, imaginense ya empezar el relato con esto. Los dejo de piedra. En verdad el chileno es todo corazón. Fuera de las obvias disputas que puedan surgir entre un argentino y un chileno, es todo corazón. Trabaja como una bestia, no tiene papeles, quiere estudiar cine y esta con su novia acá, lejos de su familia. Trabaja repartiendo la bollería (facturas). Pero ahora el hotel decidió comprar congeladas las facturas y hacerlas en el horno del hotel. La verdad que no tienen comparación, las congelas recién horneaditas no tienen con que darle a las que trae el chileno. Pero el chileno era el chileno, y era mi otro compañero nocturno, y que ahora por ahorrar unos centimos de euro y cargar con más trabajo a la de desayunos (total se le paga el mismo sueldo) me lo sacaron. Ya no viene más, porque ya no piden más. La noche cada vez se vuelve más solitaria, y los pocos amigos que se hacen, se van.
Supongo que todos tenemos la irresistible tentación de escribir y describir nuestros pequeños mundos internos. Nosotros queremos ser parte del mundo, queremos estar en las noticias, en esos números que supuestamente nos representan y que nos vemos identificados (estadisticas). Aunque yo me niego a pensar que soy un número. Me niego a pertenecer a la tasa de jovenes sin casa en españa, me niego a engrosar la cantidad de argentinos que se fueron de su país para probar suerte en otro totalmente desconocido, me niego a ser uno más. Me niego y nos negamos. Pero muchas veces no hacemos nada al respecto, cosa que me parece mal. Tampoco digo que yo haga mucho, pero creo que siempre podemos empezar por hacer algo. Algo como escribir cosas en un blog. Se que no salvo a nadie, se que no mejoro el mundo, se que la mayoría de lo que pongo no es nada útil para nadie...Pero por lo menos lo escribo, para que lo lea alguien y le parezca entretenido (se que lo vas a leer VC) y que me ponga un lindo comentario. Se que tambien lo hago por mí, para verlo dentro de un tiempo y me pueda acordar de aquel chileno de ceja verde, del rumano excitado y lo dura que fue la noche. Pero dicen que de todo se aprende, que todo te deja algo y yo lo pienso así. Pienso que superar etapas es lo más lindo de la vida, ir quemando viejas experiencias para embarcarte en nuevas y arriesgadas, a pesar de las opiniones desencontradas de tus amigos o familiares más dispares. La vida es divertida, alegre y no hay que parar de vivirla y gozarla. De esta temporada me llevo esto, unas anecdotas, un par de notas en mi blog abandonado, un dinero digamos razonable, algún que otro ligue, unas risas, alguna situación vergonzosa y algunas cosas más que me las guardo para mí.
Entre las anecdotas se puede contar así por encima: en el día del orgullo gay, un italiano que era por supuesto gay, y hablaba perfecto español, le pregunté: como es que sabés español? me dijo que su padre era mexicano y que el había nacido allí. Inmediatamente despues, sacó su lengua la sacudió como chupando y me dijo: "es que soy muy bueno con la lengua. querés probar" situación vergonzosa. Cara colorada al instante. // Un día, en el mostrador, y para deleite de mis dos compañeras recepcionistas que todavía no habían dejado el turno, vinieron unas niñas a pedir precios de habitación. Tendrian unos 19 años o así. Les dije los precios, y me pidieron unas piruletas (chupetines). Se los dí, y les dije en broma: "acá tienen, pero para despues de comer, ta?" se fueron entre risas, y al cabo de dos minutos vuelven: "nos das tu telefono, guapo?" // Tambien el orgullo gay, tres lesbianas que se hospedaban llegaron de fiesta. No consiguieron nada, por lo que estaban particularmente calientes. Me ofrecieron subir a la habitacion, para que duerma con las tres. La verdad que dos de ellas estaban muy bien. No pude subir, obviamente, por algo soy recepcionista, porque tengo que quedarme en la recepción. Las chicas se subieron en el ascensor, gritando "que yo no me entere que ese recepcionista pasa hambre" // bueno, luego hay más, por ahi no tan divertidos, o sí, pero no se me ocurre contarlos de manera divertida. Tampoco soy escritor. Ademas estoy cansado de teclear, y tengo que hacer el cierre todavia y ya son casi las cinco.
Asi que esta es una despedida. Un pequeño homenaje al turno de noche. Aquel que irrumpió con fuerza durante una temporada de mi vida. Chau turno de noche, espero no volver a verte. Encantado de conocerte.
Tuesday, August 14, 2007
La enana
La enana es la que siempre está, la que me permite volar cada vez que lo deseo...(en todos los sentidos) La enana, es la que nunca se fue de mi lado, la que siempre retomó el contacto, la que siempre se interesó por mí y por como estoy yo y los míos. Es esa enana que conocí en Bariloche sin proponermelo, que me encantó con su sonrisita y su pasito murguero. La que siempre esta de buen humor, la que me escribió las cosas más bonitas que nunca me escribió alguien. Es con la que quedo siempre en la esquina del coleccionista, alguno minutos más tarde de lo previsto. La enana es esa que conozco de hace algunos años, pero pareciera que la conozco de siempre.
Esa es la enana, la única que firma cada una de mis entradas en este pobre blog.
Gracias enana, te debo mucho más que esta pequeña tontería escrita.
Esa es la enana, la única que firma cada una de mis entradas en este pobre blog.
Gracias enana, te debo mucho más que esta pequeña tontería escrita.
Contra el turno de noche...
NO quiero que mi acompañante durante toda la noche sea Kiss FM (quiero que sea una persona real y que me de muchos kiss)
NO quiero ver pasar por la puerta a miles y miles de personas que están de fiesta (yo quiero ser uno de ellos)
NO quiero entrar más en internet, pararme en el google y pensar durante un buen rato sobre que buscar (quiero buscar lo que necesito y listo!)
NO quiero volver a pisar este cubículo de dos por dos en donde casi no te podés mover y en que estoy obligado a perder 8 horas de mi vida.
NO quiero forzar una sonrisa todas las noches y aguantar todas las boludeces de los clientes aunque me sienta mal.
NO quiero sacar cubos de basura. (eso a mi no me corresponde)
NO quiero hacerme la cabeza durante toda la noche con cualquier movida que me pase (quiero dormir y poder olvidarme de que existen las movidas)
NO quiero, no quiero y no quiero. Por eso me voy a la mierda.
Faltan 9 noches. Prometo poner muchos más no quieros, porque estoy seguro que ya van a surgir.
NO quiero ver pasar por la puerta a miles y miles de personas que están de fiesta (yo quiero ser uno de ellos)
NO quiero entrar más en internet, pararme en el google y pensar durante un buen rato sobre que buscar (quiero buscar lo que necesito y listo!)
NO quiero volver a pisar este cubículo de dos por dos en donde casi no te podés mover y en que estoy obligado a perder 8 horas de mi vida.
NO quiero forzar una sonrisa todas las noches y aguantar todas las boludeces de los clientes aunque me sienta mal.
NO quiero sacar cubos de basura. (eso a mi no me corresponde)
NO quiero hacerme la cabeza durante toda la noche con cualquier movida que me pase (quiero dormir y poder olvidarme de que existen las movidas)
NO quiero, no quiero y no quiero. Por eso me voy a la mierda.
Faltan 9 noches. Prometo poner muchos más no quieros, porque estoy seguro que ya van a surgir.
Sunday, July 29, 2007
bueno, bueno, bueno...
Que fuerte volver al blog despues de más de dos años...Cambió tanto todo desde ese tiempo en el que escribí las cosas que hay más abajo...Por ese tiempo, todavía ni me imaginaba que me iba a "volver" a vivir a argentina, ni mucho menos que me iba terminar volviendo a "volver" a madrid, despues de una experiencia no muy buena en mi país de origen...Pero bueno, acá estoy, volviendo a trabajar en un hotel, volviendo a pisar la universidad para ya esta vez terminar la carrera (o eso espero al menos) y volviendo a imaginar un futuro un poco diferente al que podría haber tenido de haberme quedado en Argentina..
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