
Conmigo van, las fotos de mis dos petisos. Siempre juntas, uno más chiquito que el otro. En cada libro que leo, ellos me acompañan y comparten conmigo aventuras, desamores, tristezas y alegrías. El libro puede ser malo, porque sé que al final me espera mi consuelo y sonrisa inevitable: las fotos de mis dos petisitos.