Se abre un nuevo ciclo en mi vida. Como todo lo nuevo, esto implica dejar atrás muchas cosas, que en su momento valieron muchisimo pero que ahora, por ahí, ya no significan tanto. Es doloroso y triste, y a la vez esperanzador.
El ciclo que se cierra se termina con una simple charla, unos lloriqueos y poco más. Dos vidas cambian para siempre. El rumbo que podrían haber tomado o soñado se esfuma para siempre, y los deja desamparados, sin rumbo y con todo el mundo por delante. Las decisiones cruciales implican dejar mucho atrás, pero también recuperar de lo perdido antes de tener lo que se pierde en el instante. Las decisiones son difíciles no sólo por los riesgos que puedan conllevar para la persona que las toma sino tambíen, se hace muchísimo mas dificil si la decisión de uno acarrea a otra persona.
Las dudas y preguntas que acompañan a la decisión siempre existen, punzantes en la cabeza, ocupando gran parte de nuestra mente durante el tiempo en que nos armemos de fuerza para tomar la tan pensada decisión. Preguntas como "y si me arrepiento?" "que hubiera pasado si no hubiera tomado la decisión?" y mil más, que no vale la pena reproducir aquí. La vida es una montaña rusa de decisiones y acciones, y hay que tratar de tomarlas en el momento justo haciendo el menor daño posible y pensando en uno mismo.
Así que no sé si estar alegre, triste u orgulloso, pero de lo que si estoy es seguro de haber tomado la decisión y de que no pienso dejar que estén esas dudas asquerosas ni un minuto mas en mi cabeza.
Sunday, November 06, 2005
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